Tan grande es el desamparo que nos define que bastan horas de bolígrafos con tinta negra de silencio para reconocer nuestra forma frente al espejo.

Ahora me toca a mí… ¿Cómo están ustedes?

Es el amor de Inma y Manuel uno de esos amores arquitectónicos, elevados desde unos cimientos de los que nadie, salvo ellos, recuerda ya el principio.

¿Acaso era posible que ese trabajado privilegio de vida se hiciera carne en una visión que evocara menos perfección y felicidad?

La fortaleza de un vínculo que no es dominio sino prolongación. Sostenido por pura y palpitante belleza capaz de transformar dos sentires en un solo ser, en una sola forma inexplicablemente plena.

“Media vida para entender que no había nada por descubrir, que todo estaba contado.

Un cometido para lo que me resta: rastrear las huellas de los que encontraron el camino que conduce a la verdad, al secreto del silencio.

Nos legaron sus rutas y planos en forma de páginas y versos, cuadros y escenas, acordes y lamentos.

Solo el tiempo les proporciona sentido, solo hoy se puede entender el ayer.”

Abel Atalanta

http://abelatalanta.blogspot.com/

Verdes infinitos, candelas en la oscuridad.

Manuel descubre el mundo mientras el mundo lo descubre a él.

Atento al peculiar fonógrafo ilustrado, a la caja de resonancia reverberante de palabras, a la máquina del tiempo capaz de obrar el prodigio, el de atravesar dos mil años para acercar la voz susurrante de Horacio al oído, la que advierte que no fíes del incierto mañana.

Bajo el concepto  esquivo y demasiado mitificado de arte, subyace la mera e innegable pulsión creativa de todo ser humano.

En principio inaprehensible, el autor, desde la inspiración, la reflexión y el dominio de la técnica, busca infatigable la forma, convertir su comezón en algo físico susceptible de ser percibido sensorialmente, llegar a la obra, la que ha de responder a las expectativas de lo previamente pensado o soñado, acorde con su propia visión de la vida, la que solo puede pertenecerle a él, ser su obra.

En su sentido más puro y elevado, al arte le baste el arte, el artista se expresa, crea, sigue su camino porque un impulso íntimo se lo exige y no necesita más alimento que aliviar su propio estímulo. Sin embargo, también el arte se despliega en un doble flujo o dirección, en la capacidad de expresar, sí, pero también en la de apreciar por parte del posible receptor de lo creado.

Este canal nace con esa vocación, la de convertirse en galería virtual donde el proceso se complete, el que va desde lo que la mirada de Susana transforma con la ayuda de trazos y colores en algo distinto, hasta los ojos del espectador, que tendrá la oportunidad de fijar el valor de lo único, de lo no reproducible mecánicamente, que ya ni siquiera le pertenece a la propia autora,  incapaz de hacer una copia exacta de lo que el tiempo y su pericia dejó atrás.

El que al otro lado haya alguien que mire, que observe con atención, que reciba el mensaje, que lo interprete, que lo malinterprete, que lo haga suyo, que le diga algo en fin, basta para cumplir con lo pretendido, para conectar con uno de las medios más puros e intuitivos de acercarse al misterio de la condición humana, el del arte.

Gracias por estar ahí, frente a la mirada de Susana.

Burlando el tiempo

Burlando el tiempo

Agus o CiegoSabino.

CiegoSabino es un veterano ultrafondista y triatleta de larga distancia. Con su aspecto de guerrero de otros tiempos se enfrenta unos desafíos desmedidos en tiempo y distancia con su mejor arma, la ilusión que le exige darlo todo en cada carrera, pero siempre desde el buen humor, restando importancia a tantos célebres retos y aventuras  conseguidos, humanizando lo fuera del alcance de la gran mayoría.

Agus también vive su vida, se enfrenta al otro tiempo, al que se escribe con mayúsculas, el que todos tenemos marcado, valiéndose de las mismas armas, esa eterna sonrisa del retrato, la que parece decir que basta con desdramatizar, que la vida no va tan en serio