Pasan los años queda el tiempo y la vida la muda y la herida. Cambia el reflejo, no la mirada capaz de transformarlo todo, entero el futuro en nuevos caminos con forma de líneas, unas por leer, otras por escribir.  

Tan grande es el desamparo que nos define que bastan horas de bolígrafos con tinta negra de silencio para reconocer nuestra forma frente al espejo.